domingo, 16 de marzo de 2014

RUINAS ARQUEOLÓGICAS DE POMPEYA (introducción)

Introducción sobre el estilo decorativo.
El estilo decorativo de Pompeya marco un hito, se construyeron las más bellas
casas, y el jardín porticado sustituyó a la huerta. Las paredes anteriormente pintadas
simplemente de blanco, ahora se decora con estucos policromados imitando el mármol,
es el 1º estilo pompeyano. Posteriormente las paredes se pintaron de vistas panorámicas
de jardines y arquitecturas imaginarias, 2º estilo pompeyano, también los suelos fueron
adornados con mosaico en blanco y negro, con motivos geométricos. Al 2º estilo
pompeyano le siguió el 3º estilo pompeyano; Ornamental el esquema arquitectónico de
la pared asume un papel esencialmente ornamental, repleta de elementos decorativos y
pequeños cuadros con paisajes y naturalezas muertas. En el 4º estilo, el fantástico,
amplia las fantasías arquitectónicas del 2º estilo y el tono decorativo del 3º estilo.

SOCIEDAD EN POMPEYA

El tiempo se detuvo en la bulliciosa Pompeya aquel fatídico 24 de agosto del año
79 D.c., cuando las cenizas y la lava del Vesubio la sepultaron. Hasta entonces sus
habitantes no habían vivido mal.
Vida en Pompeya
En las tiendas de Pompeya se vendían perfumes orientales, telas finas, joyas,
especias de países lejanos y otras delicadezas. En sus calles no había casas bancarias,
pero sí existían dos prestamistas a los que acudían muchos comerciantes para conseguir
crédito.
La gente sencilla condenaba la avaricia y a los tipos que amasaban riquezas sin
disfrutar de ellas. Sin embargo, miraban con simpatía a los nobles que se entregaban a
los placeres carnales y exhibían sin pudor a sus queridas y favoritos.
Sobre todo, admiraban a los hombres locales que organizaban peleas de
gladiadores a sus expensas. Cuando se topaban con uno de ellos, los pompeyanos más
humildes sucumbían a su encanto. "Este edil está hecho como nosotros", se decían. “La
pasión por los combates en la arena hace la competencia al aprendizaje de la elocuencia
entre los jóvenes", se quejaba Tácito.
El entusiasmo del público con los gladiadores desembocaba muchas veces en
auténticas batallas campales, como cuando los pompeyanos se enzarzaron a puñetazos
con sus vecinos de Nuceria, una refriega que dejó algunos muertos y muchos heridos.
En el año 59, Nerón castigó a los habitantes de Pompeya con la clausura de los ludi
durante 10 años. Pero la sanción imperial quedó en suspenso.
El continuo ir y venir de inmigrantes llegados de las regiones norteafricanas
daba vida a las calles de la ciudad. En el puerto, donde llegaban productos de los lugares
más lejanos del Imperio, se hacía evidente el poder obtener dinero fácil. En Pompeya
uno podía hacer fortuna si sabía mover los hilos adecuados


La domus romana
En la fachada principal de la lujosa domus de Escauro había una pintura con
versos de Virgilio y dos carteles electorales que pedían el voto para un familiar de
Escauro. En los días previos a la erupción del Vesubio, la ciudad iba a celebrar sus
elecciones anuales para cubrir los puestos de ediles.
Afligido por la pérdida, el padre mandó construir un monumento funerario fuera
de la Puerta de Herculano. El consejo municipal asignó el terreno para el monumento y
para la colocación de una estatua ecuestre en el foro de la ciudad.
Varios esclavos servían en la mansión de los Escauro, decorada con estatuillas y
pintada de vivos colores rojizos que se combinaban con el blanco y el negro. Era una de
las pocas que tenía agua corriente y estaba dotada de un peristilo y dos atrios, en cuyas
paredes se exhibían grandes pinturas con motivos mitológicos.
Algunos esclavos sufrían en sus carnes la furia de su amo. Éste tenía la potestad
de castigar, vender, regalar o alquilar a sus esclavos. Pero no todos trataban con tanta
dureza a la servidumbre. Los nobles y los comerciantes más ricos podían permitirse el
lujo de mantener un esclavo médico, que solía ser considerado uno más del clan.
La devoción religiosa hizo que Pompeya estuviera plagada de estatuillas y
pequeños templos en honor de todo un ejército de divinidades mayores y menores,
muchas venidas de tierras lejanas.


El foro
El foro, un amplio espacio abierto con forma rectangular rodeado en tres de sus
lados por una columnata. Allí se encontraba el templo de Júpiter, Juno y Minerva, en
cuyo interior se mostraban los objetos que donaban los fieles como pago a los deseos
cumplidos. Vestido con toga, parte de la cual le cubría la cabeza, el sacerdote celebraba
los sacrificios de animales.
No sólo los dioses influían los pompeyanos. La astrología se consideraba
científica, otra cuestión era la defensa del mal de ojo.
Además de ser el centro religioso de la ciudad, el foro era el lugar donde el
duunviro iuri dicundo impartía justicia. Al lado se levantaba el edificio de los ediles,
cuyo trabajo era controlar los mercados y el transporte. En el foro se erguían multitud
de estatuas conmemorativas de la familia imperial o de ciudadanos locales de alguna
importancia.
Las mujeres pompeyanas tenían libertad y podían decidir en ciertos asuntos
domésticos: Salían de compras, podían cenar con los hombres, disponían de fortuna y
aportaban dinero para obras de beneficencia.
A pesar de esta relativa libertad, la sociedad pompeyana estaba dirigida por
hombres. El poder, el estatus y la buena suerte se expresaban a través del miembro viril.
La ciudad exhibía una sorprendente variedad de falos de todos los tamaños. Se podían
ver en las puertas de las casas, tallados en la calzada y en las entradas de muchos
negocios.


El día a día de los pompeyanos
En la vía de la Abundancia había un buen número de tabernas, donde el pueblo
llano bebía vino y comía guisos de legumbres. Los que poseían más dinero tenían la
posibilidad de degustar un delicioso cabrito al estilo parto. Otros acudían para calentar
sus alimentos (no todos tenían un horno en casa).
Una de las tabernas más populares era la de Aselina, cuyo mostrador en forma
de L daba a la calle. Una escalera conducía al piso superior, con habitaciones que
utilizaban algunas prostitutas para su trabajo.
En Pompeya había un conocido burdel, detrás de las termas Estabianas, que
tenía cinco habitaciones, cada una de ellas provista de una cama empotrada y una serie
de pinturas de contenido erótico explícito. Sus paredes mostraban multitud de grafittis
jactanciosos. La mayor parte del estilo "Fósforo estuvo aquí follando" o "Eché un buen
polvo por un denario".
Los ricos nobles evitaban el burdel y las tabernas. Estas prácticas populares eran
de mal tono, y un aristócrata estaba perdido si le pillaban bebido en una de ellas o en
compañía de una prostituta. En compensación se citaban en sus respectivas casas para
disfrutar de banquetes con vinos locales.


La política es cosa de unos pocos
Frente a ese aspecto brillante, estaba la pobreza de los campesinos y las
condiciones simplemente inhumanas de los esclavos.
En todo caso, la actividad política de quienes podían ejercer los derechos
ciudadanos era lo suficientemente intensa como para que se hayan encontrado más de
3.000 pintadas de apoyo a candidaturas políticas.
La vida pública estaba dirigida por las familias poderosas de la ciudad, familias
que situaban en torno a ellas unos amplios grupos. Es muy probable que, de los 4.000 o
5.000 pompeyanos con derecho a voto, casi todos pertenecieran a algún grupo dirigido
por un líder de opinión que decidiera el sentido de su voto.
De hecho, el número de clientes que se controlaba era una de las tres cualidades
básicas requeridas para quien quisiera entrar en política. Las otras eran las cualidades
personales, que incluían una buena formación para ser administrador, y el contar con un capital. El resultado era que la élite mantenía en sus manos las riendas de la maquinaria
social


El sexo
Aunque el amor romántico tenía poco que ver en la institución matrimonial, sí
era una fuerza poderosa para muchos ciudadanos. “La mayoría de las mujeres recién
casadas lo máximo a lo que podían aspirar era sentir algún afecto por el hombre mayor
que las había desposado, o incluso rezar por una prematura viudedad para convertirse en
una oferta atractiva de cara a unas segundas nupcias”.
Pero lo que era omnipresente en la ciudad era el erotismo y el sexo, dirigido
especialmente a los hombres. Además de las múltiples referencias de los graffiti, las
estimaciones más conservadoras hablan de que Pompeya contaba con diez burdeles.
Los precios de las prostitutas oscilaban según su edad y belleza, el aspecto del cliente y
los servicios requeridos. El escalón más bajo era el de las viejas prostitutas que
trabajaban en el cementerio. Todas las profesionales del sexo estaban obligadas a
registrarse y pagar una tasa. En aquel mundo, la virtud principal de la sexualidad era
conseguir la propia satisfacción del modo más directo posible, por lo que la violencia
sexual despertaba incluso una perversa admiración. Y lo que marcaba la masculinidad
era el papel activo, lo contrario era señal de afeminamiento.


La moral de la época estaba muy determinada por el deseo de controlar la
fertilidad de las mujeres de clase alta de la época. Quizá por eso, el adulterio de la mujer
se castigaba con penas muy severas, mientras que el del hombre era en la práctica, ya
que no legalmente, inmune a las sanciones.



viernes, 17 de enero de 2014

CARTA DE PLINIO EL JOVEN A TÁCITO CON TRADUCCIÓN (PARTES MAS IMPORTANTES)

C. PLINIVS, TACITO SVO S.

[1] Petis ut tibi auunculi mei exitum scribam, quo uerius tradere posteris possis. Gratias ago; nam uideo morti eius si.celebretur a te immortalem gloriam esse propositam.

[4] Erat Miseni classemque imperio praesens regebat. Nonum kal. Septembres hora fere septima mater mea indicat ei adparere nubem inusitata et magnitudine et specie.

[5] Vsus ille sole, mox frigida, gustauerat iacens studebatque; poscit soleas, ascendit locum ex quo maxime miraculum illud conspici poterat. Nubes incertum procul intuentibus ex quo monte (Vesuuium fuisse postea cognitum est) oriebatur, cuius similitudinem et formam non alia magis arbor quam pinus expresserit.

[6] Nam longissimo uelut trunco elata in altum quibusdam ramis diffundebatur, credo quia recenti spiritu euecta, dein senescente eo destituta aut etiam pondere suo uicta in latitudinem uanescebat, candida interdum, interdum sordida et maculosa prout terram cineremue sustulerat.

 [9] Vertit ille consilium et quod studioso animo incohauerat obit maximo. Deducit quadriremes, ascendit ipse non Rectinae modo sed multis (erat enim frequens amoenitas orae) laturus auxilium.

[10] Properat illuc unde alii fugiunt, rectumque cursum recta gubernacula in periculum tenet adeo solutus metu, ut omnes illius mali motus omnes figuras ut deprenderat oculis dictaret enotaretque.

[11] Iam nauibus cinis incidebat, quo propius accederent, calidior et densior; iam pumices etiam nigrique et ambusti et fracti igne lapides; iam uadum subitum ruinaque montis litora obstantia. Cunctatus paulum an retro flecteret, mox gubernatori ut ita faceret monenti 'Fortes' inquit 'fortuna iuuat: Pomponianum pete.'
.
[13] Interim e Vesuuio monte pluribus locis latissimae flammae altaque incendia relucebant, quorum fulgor et claritas tenebris noctis excitabatur. Ille agrestium trepidatione ignes relictos desertasque uillas per solitudinem ardere in remedium formidinis dictitabat. Tum se quieti dedit et quieuit uerissimo quidem somno; nam meatus animae, qui illi propter amplitudinem corporis grauior et sonantior erat, ab iis qui limini obuersabantur audiebatur.

[16] Sub dio rursus quamquam leuium exesorumque pumicum casus metuebatur, quod tamen periculorum collatio elegit; et apud illum quidem ratio rationem, apud alios timorem timor uicit. Ceruicalia capitibus imposita linteis constringunt; id munimentum aduersus incidentia fuit.

[17] Iam dies alibi, illic nox omnibus noctibus nigrior densiorque; quam tamen faces multae uariaque lumina soluebant. Placuit egredi in litus, et ex proximo adspicere, ecquid iam mare admitteret; quod adhuc uastum et aduersum permanebat.

[18] Ibi super abiectum linteum recubans semel atque iterum frigidam aquam poposcit hausitque. Deinde flammae flammarumque praenuntius odor sulpuris alios in fugam uertunt, excitant illum.

[19] Innitens seruolis duobus adsurrexit et statim concidit, ut ego colligo, crassiore caligine spiritu obstructo, clausoque stomacho qui illi natura inualidus et angustus et frequenter aestuans erat.

[20] Vbi dies redditus (is ab eo quem nouissime uiderat tertius), corpus inuentum integrum inlaesum opertumque ut fuerat indutus: habitus corporis quiescenti quam defuncto similior.
.

[22] Vnum adiciam, omnia me quibus interfueram quaeque statim, cum maxime uera memorantur, audieram, persecutum. Tu potissima excerpes; aliud est enim epistulam aliud historiam, aliud amico aliud omnibus scribere. Vale.



C. PLINIO a su querido Tácito, salud

[1] Pides que te escriba la muerte de mi tío para poder transmitirla a la posteridad con más veracidad. Te doy las gracias, pues veo que a su muerte, si es celebrada por ti, se le ha planteado una gloria inmortal.

[4] Estaba en Miseno y presidía el mando de la flota. El día 24 de agosto en torno a las 13 horas mi madre le indica que se divisa una nube de un tamaño y una forma inusual..

[5] Él, tras haber disfrutado del sol,  y luego de un baño frío, había tomado un bocado tumbado y ahora trabajaba; pide las sandalias, sube a un lugar desde el que podía contemplar mejor aquel fenómeno. Una nube (no estaba claro de qué monte venía según se la veía de lejos; sólo luego se supo que había sido del Vesubio) estaba surgiendo. No se parecía por su forma a ningún otro árbol que no fuera un pino.

[6] Pues extendiéndose de abajo arriba en forma de tronco, por decirlo así, de forma muy alargada, se dispersaba en algunas ramas, según creo, porque reavivada por un soplo reciente, al disminuir éste luego,  se disipaba a todo lo ancho, abandonada o más bien vencida por su peso; unas veces tenía un color blanco brillante, otras sucio y con manchas, como si hubiera llevado hasta el cielo tierra o ceniza.

[9] Cambia de plan y lo que había empezado con ánimo científico lo afronta con el mayor empeño.  Sacó unas barcas con cuatro filas de remos y embarcó dispuesto a ayudar no sólo a Rectina, sino también a muchos (pues lo agradable de la costa la había llenado de bañistas).

[10] Se apresura a dirigirse a la parte de donde los demás huyen y mantiene el rumbo fijo y el timón hacia el peligro, estando sólo él libre de temor, de forma que fue dictando a su secretario y tomando notas de todas las características de aquel acontecimiento y todas sus formas según las había visto por sus propios ojos.

[11] Ya caía ceniza en las naves, cuanto más se acercaban, más caliente y más densa; ya hasta piedras pómez y negras,  quemadas y rotas por el fuego; ya un repentino bajo fondo y la playa inaccesible por el desplome del monte. Habiendo vacilado un poco sobre si debía girar hacia atrás, luego al piloto, que advertía que se hiciera así, le dice: «La fortuna ayuda a los valerosos: dirígete a casa de Pomponiani».

[13] Entre tanto desde el monte Vesubio por muchos lugares resplandecían llamaradas anchísimas y elevadas deflagraciones, cuyo resplandor y luminosidad se acentuaba por las tinieblas de la noche. Mi tío, para remedio del miedo,  insistía en decir que debido a la agitación de los campesinos, se habían dejado los fuegos y las villas desiertas ardían sin vigilancia. Después se echó a reposar y reposó en verdad con un profundísimo sueño, pues su respiración, que era bastante pesada y ruidosa debido a su corpulencia, era oída por los que se encontraban ante su puerta.

[16] A la intemperie de nuevo se temía la caída de piedras pómez a pesar de ser ligeras y carcomidas, pero se escogió esta opción comparando peligros; y en el caso de mi tío, una reflexión se impuso a otra reflexión, en el de los demás, un temor a otro temor. Atan con vendas almohadas colocadas sobre sus espaldas: Esto fue la protección contra la caída de piedras.

[17] Ya era de día en otros sitios y allí había una noche más negra y más espesa que todas las noches. Sin embargo muchas teas y variadas luminarias la aliviaban. Se decidió dirigirse hacia la playa y examinar desde cerca qué posibilidad ofrecería ya el mar; pero éste permanecía aún inaccesible y adverso.

[18] Allí echado sobre una sábana extendida pidió una y otra vez agua fría y la apuró. Luego las llamas y el olor a azufre, indicio de las llamas,  ponen en fuga a los demás. a él lo alertan.

[19] Apoyándose en dos esclavos se levantó e inmediatamente se desplomó, según yo supongo, al quedar obstruida la respiración por la mayor densidad del humo, y al cerrársele el esófago, que por naturaleza tenía débil y estrecho y frecuentemente le producía ardores.

[20] Cuando volvió la luz (era el tercer día, contando desde el que había visto por última vez) se halló su cuerpo intacto, sin heridas y cubierto tal y como se había vestido. El aspecto era más parecido a una persona dormida que a un cadáver.

[22] Únicamente añadiré que he narrado todo en lo que yo había estado presente y lo que había oído inmediatamente, cuando se recuerda la verdad en mayor medida. Tú seleccionarás lo más importante; de hecho, una cosa es escribir una carta y otra escribir historia, una cosa es escribir a un amigo y otra a todos. Adiós.


Si queréis leer completa esta carta de Plinio con traduccion pinchad aquí

LOS TESTIMONIOS DE PLINIO EL JOVEN Y PLINIO EL VIEJO

Plinio el joven 

Cayo Plinio Cecilio Segundo conocido como Plinio el Joven, fue un abogado, escritor y científico de la antigua Roma. Nace en el año 61 en Como, Italia y muere el 112 en Circa, Bitinia.

Cuando era niño perdió a sus padres y quedó a la tutela de Lucio Verginio Rufo, y posteriormente adoptado por su tío Plinio el Viejo.

Este lo manda a estudiar a Roma y comienza su carrera de leyes a los 19 años de edad, y de forma honesta fue ascendiendo en el “cursus honorum”.

Fue “flamen Divi Augusti”,”decemvir litibus iudicandis”, “sevir equitum Romanorum” , ”quaestor imperatoris”,”cónsul seffectus”, tribuno de la plebe, cuestor urbano y tribuno militar. Prácticamente ejerció todos los cargos públicos más importantes de Roma y esto le permitió contribuir en la organización del imperio.

Escribió numerosas cartas pero una de las más importantes y relevantes con referencia a Pompeya es la carta que le escribe a Tácito sobre la Erupción del Vesubio.

En esta carta Plinio el Joven responde a Tácito narrándole la historia de la muerte de su tío, esta historia comienza el 24 de agosto en torno a las 13 horas. Tácito quería conocer más acerca de la muerte de Plinio el Viejo para poder escribir sobre él. Plinio el Joven estuvo de acuerdo con esto ya que pensaba que gracias a los escritos de Tácito su tío Plinio el Viejo perduraría más en el tiempo. Al final de la carta añade que él solo ha escrito sobre lo que había estado presente u oído inmediatamente, cuando recuerda la verdad en mayor medida.  


Plinio el viejo

Gayo Plinio Segundo, conocido como Plinio el Viejo, fue un escritor latino, científico, abogado, naturalista y militar romano. Nace en el año 23 en Como, Italia y muere el 79 en Estabia el 25 de agosto.

Plinio Segundo fue miembro de la clase social de los caballeros romanos. Su padre lo envió a Roma y confió su educación a uno de sus amigos, el poeta y general Publio Pomponio

En Roma, Plinio estudió botánica en el jardín de Antonio Castor y conoció los antiguos árboles-lotos en los terrenos que habían pertenecido en su día a Craso. Bajo la influencia de Séneca, llegó a ser un estudiante apasionado de la filosofía y la retórica y comenzó a ejercer la profesión de abogado. Participó en la campaña militar contra los germanos.

Durante el mandato de Nerón vivió principalmente en Roma, donde asistió a la construcción de la Domus Aurea de Nerón. Bajo el principado de su amigo Vespasiano, se reincorporó al servicio del estado como procurador en la Galia Narbonense y en la Hispania Tarraconense.

Algunas de sus obras fueron citadas en la obra de Tácito “Anales”

El 24 de agosto de 79, cuando se produce la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya y Herculano, se encontraba en Miseno. Queriendo observar el fenómeno más de cerca y deseando socorrer a algunos de sus amigos que se encontraban en dificultades sobre las playas de la bahía de Nápoles, atravesó con sus galeras la bahía llegando hasta Estabia, donde murió, posiblemente asfixiado, a la edad de 56 años.


viernes, 6 de diciembre de 2013

VISITA VIRTUAL A UNA CALLE DE POMPEYA

Antes de adentrarnos en las casas de Pompeya no gustaría que pinchaseis aquí este link os enviara a una página para que podáis ver como podría ser una calle en Pompeya.
Recomendamos que para esta visita lo pongáis en pantalla completa que elijáis la opción de moveros con el cursor y en cada parte de la visita exploréis bien ya que puede que detrás vuestra haya una nota de información o voz que no habíais visto, podéis disfrutar de las notas de información y voz si pincháis sobre ellas.

Esperamos que os guste.

jueves, 5 de diciembre de 2013

DESCUBRIMIENTO DE POMPEYA

Tras la erupción de Vesubio, Pompeya y dos ciudades más Herculano y Estabia quedaron sepultadas por las piedras pómez  que expulsó el Vesubio y más tarde por la lava que este arrojó en el año 79 d.c. No fue otro sino que un español aquel que descubrió a estas grandes ciudades durmientes después de 16 siglos de letargo.


Su descubridor fue un zaragozano de nombre Roque Joaquín de Alcubierre, nacido en Agosto de 1702, procedente de una buena familia, en la primera etapa de su vida estudió en España aunque no hay muchos documentos sobre esto, cuando fue adolescente se interesó por el cuerpo de ingenieros del ejército español. Viajó a Nápoles donde pasaría el resto de su vida y protagoniza uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la historia.

Retrato de Jorge Joquin de Alcubierre



Los historiadores creen que llega a Italia en el 1734 poco después de la victoria de Montemar en Abulia, tras la cual el reino de Nápoles quedaba en manos españolas.Apenas dos años más tarde, y ya con el ansiado cargo de capitán en su poder, Alcubierre se encontraba trabajando todavía en la edificación del palacio, bajo las órdenes de Juan Antonio Medrano. El ingeniero y militar aragonés tenía entonces la misión de trazar la planta de los terrenos aledaños al palacio y, durante aquella labor, trabó amistad con un cirujano del lugar llamado Giovanni de Angelis. Fue él quien le puso al corriente de los habituales hallazgos de piezas antiguas que se producían cada poco tiempo en el lugar. Al mismo tiempo, Alcubierre tuvo conocimiento de la existencia del llamado pozo Nocerino, excavado por el príncipe de Elbeuf pocos años antes, en 1711, durante la época de dominio austriaco en Nápoles. En dicho pozo se habían encontrado algunos restos interesantes, como cimientos de edificios antiguos y otras piezas menores. Alcubierre sospechaba que bajo el suelo que pisaba podían encontrarse grandes tesoros del pasado romano, así que comentó sus inquietudes con su superior, Medrano, proponiéndole una excavación sistemática de la zona. Éste comunicó la idea a sus mandos y, por suerte, el monarca (Carlos III), llevado por sus inquietudes intelectuales, accedió a la empresa y nombró encargado de la misma al propio Roque Joaquín de Alcubierre en una Real Orden fechada el 13 de octubre de 1738. De este modo, las excavaciones comenzaron aquel mismo mes, a partir del pozo Nocerino. Ni Alcubierre, ni Medrano ni el monarca podían sospechar entonces que estaban a punto de marcar un antes y un después en la historia de la arqueología mundial.


El descubrimiento de Pompeya
 Los hallazgos se sucedían sin parar en los terrenos de lo que siglos atrás había sido Herculano, el maño  tuvo conocimiento de la aparición de algunas piezas destacadas en un terreno situado a varios kilómetros de allí. El ingeniero, de nuevo con la aprobación real, comenzó a excavar en aquella zona en 1748. Pronto comenzaron a ser rescatados importantes pruebas del pasado romano, y Alcubierre creyó haber localizado los restos de la ciudad de Estabia. Sin embargo, el aragonés estaba equivocado.Varios metros más abajo, se hallaba la ciudad de Pompeya. En 1763 el ingeniero y militar zaragozano identifica  aquellos restos, gracias al hallazgo de una inscripción que se citaba a la Res Publica Pompeianorum. En cuanto a Estabia, sus restos fueron hallados poco después de descubrirse los primeros vestigios de Pompeya, en 1749.

Restos arqueológicos de Pompeya

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El VESUBIO, LA FUERZA DE LOS VOLCANES

Un volcán se puede definir como una fisura en la corteza terrestre a través de la cual ascienden masas rocosas en fusión y gases procedentes de zonas más profundas, liberándose durante el proceso grandes cantidades de energía.



Esquema básico de un volcán

La alta temperatura funde las rocas y se origina un magma, en el que abunda el vapor de agua y otros gases. Si esta masa asciende y consigue alcanzar la superficie terrestre, se origina un volcán. La erupción volcánica es la salida del magma del interior. Se distinguen cuatro grandes zonas de máxima actividad volcánica:



· Circumpaficia: se extiende circularmente alrededor de todo el océano Pacífico y las costas de América, Asia y Oceanía, originándose en las cadenas montañosas de los Andes, Montañas Rocosas y en los arcos isla.



· Mediterráneo-Asiática: se extiende desde el océano Atlántico hasta el océano Pacífico, en sentido de oeste a este.



· Índica: rodea al océano Índico y por Sumatra y Java enlaza con la Circumpacífica. Hay muchas islas y montañas submarinas en la dorsal Índica con vulcanismo activo, como la isla Reunión y las islas Comores en el Estrecho de Gibraltar.



· Atlántica: recorre el océano Atlántico de norte a sur, por su zona central.



· Africana: está relacionada con el rift continental que se extiende desde Mozambique a Turquía.


El Vesubio es un volcán activo situado a unos nueve kilómetros de distancia de la ciudad de Nápoles y se levanta unos 1281 metros sobre el nivel del mar. Es famoso por su erupción el 24 de agosto del año 79 d.C., donde quedaron sepultados bajo 7 metros de cenizas las ciudades de Pompeya y Herculano. Esto ha permitido que ambas ciudades se conservasen intactas hasta el siglo XVI. El volcán ha entrado en erupción unas tres docenas de veces, en algunas la Europa meridional fue cubierta por cenizas; por ejemplo en los años 472 y en 1631. Desde 1994 no se han registrado más erupciones.

Reconstrucción de la erupción del Vesubio en el año 79 d.c.

Está considerado uno de los volcanes más peligrosos del mundo, ya que se trata de la zona volcánica más densamente poblada del mundo. Es el único volcán situado en la parte oriental de Europa que ha sufrido una erupción en el siglo XX. Los otros dos volcanes italianos activos en las últimas centurias se encuentran en islas: el Etna en Sicilia y el Estrómboli en las islas Eolias.



Os animamos a ver también esta reconstrución del último día de Pompeya creada por la cadena de televisión BBC, a la que podéis acceder pinchando aquí